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El agua roja contraincendios de Mazagón

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Mazagón
Hidroavión descargando en Mazagón

Sirva de agradecimiento a todos los involucrados en la extinción del incendio de Mazagón (Huelva). Sobre una veintena de aviones y helicopteros han sobrevolado y descargado cientos de veces durante tres días aguas teñidas de color rojo. Es un pigmento que ayuda a diferenciar donde se han realizado las descargas y así poder planificar mejor la táctica a seguir; pero también lleva otros componentes que ayudar contra el fuego, los retardantes…

El agua usada en el incendio de Mazagón llevaba unos aditivos que ayudan a la no propagación del fuego, estos aditivos son retardantes y los hay de dos clases: de corto y largo plazo.

 

Corto plazo

La finalidad de este tipo de retardante es la formación de espuma la cual disminuya el aporte de oxígeno a la llama y secuestre la energía de ella para la evaporación del agua que contiene en vez de la quema. Estos aditivos son tensioactivos como los que componen cualquier gel o champú (ver post “Champu-Gel,la gran incógnita“), estos lo que provocan es la disminución de la tensión superficial del agua y por ello de la formación de gotas de menor tamaño, permitiendo así un mayor cubrimiento de superficie. Además la capa de espuma disminuirá el aporte de oxígeno sobre la superficie que cubra.

helicoptero

Para que la espuma se produzca, se añade el tensioactivo dosificado con el agua en las bolsas de los helicópteros y luego con la velocidad de desplazamiento de este y la gravedad se produce la expasión mecánica con la consiguiente formación de la espuma mencionada.

 

Largo plazo

El agua de los hidroaviones está teñida de color rojo por ventaja táctica, pero también lleva otro aditivo más importante que actúa como retardante a largo plazo: polifosfatos. Estos son muy parecidos a los usados como abonos (mirar post “La industria del Fósforo y la producción alimentaria“) y lo que producen es un secuestro de la celulosa de la madera impidiendo su combustión en llama.

Los polifosfatos con el calor se descomponen en amoniaco y ácido polifosfórico, este captura los grupos -OH de las cadenas de celulosa. Al no poder oxidarse por la combustión esta no arde. En vez de eso se forma un residuo de carbón negro en vez de gris ceniza. Así la celulosa se consume sin llama, no emitiéndo mucha energía en esta combustión y disminuyendo significativamente la potencionabilidad de propagación del fuego.

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