Zombies, lo muerto se levanta

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Los zombies son un clásico de las películas de terror. Vueltos de la muerte para saciar su hambre, pero ¿vivos?

Actualmente de menos actualidad que «tiempo a», la figura del no muerto es un asiduo de las películas de terror desde el año 1932, donde la primigenia White zombie encendió la mecha del personaje.
Las características de los zombies varió a lo largo de los años, siendo fijados finalmente en una serie concretas de puntos por el maestro del género George A. Romero en 1968.

Origen de la figura

Todo parte de los rituales de vudú, autóctonos de Tahití, donde existen unos hechiceros que aseguran levantar a los muertos de sus tumbas para que le obedezcan.
Estos rituales se dieron a conocer al resto del mundo gracias a un estadounidense, William Seabrook, que escribió sobre ellos en una novela (La isla mágica) las vivencias que le acontecieron en Tahití, allá por el año 1928. La traslación (apócrifa) de este diario al celuloide generó el primer film, antes mencionado, de este nuevo género.
Aunque posteriormente el zombie halla sufrido diferentes evoluciones desde su reanimación debido a un conjuro vudú todos tienen un punto esencial en común; una persona muerta vuelve a la «vida», ¿posible?
En el cine más actual la figura del zombie se ha modernizado para entrar en una versión más creíble y afín al conocimiento actual. Así, en vez de partir de material muerto, este se sustituye por una infección o afección que causa los mismos síntomas que «zombificarse», véase Guerra mundial Z o Patient zero. Otra película interesante y que utiliza algunos puntos de esta temática, sin ser “de zombies”; es Infectados.

Límite vida/muerte

Tal como afirma el doctor Manhattan en Watchmen: «básicamente es indistinguible una persona viva de otra muerta». Y es así, la materia que compone un ser vivo de su recién fallecido es la misma, por ende indistinguibles. Pero todo sabemos que no es así desde otra perspectiva más pragmática.
Un ser vivo se define biológicamente como un ser que se nutre, relaciona, reproduce (no salgáis como locos a ello que no es obligatorio para estar vivo) y muere. Lo contrario sería aquel que no vive.
El biólogo Ernst Mayr escribió una aseveración acertada del tema: «Se ha intentado una y otra vez definir la vida. Esos esfuerzos han sido más bien inútiles, ya que está ahora muy claro que no hay ninguna sustancia especial, objeto o fuerza que pueda ser identificado con la vida. La vida como proceso, sin embargo, se puede definir. No hay duda de que los organismos vivos poseen ciertos atributos que no se encuentran, o no de la misma manera, en los objetos inanimados. Diferentes autores han destacado distintas características, pero no he podido encontrar en la literatura una lista adecuada de ellas.» Mantiene que definir la vida es algo problemático, pues la simple pregunta; ¿qué es la vida?, difícilmente puede ser contestada, aunque es evidente su diferenciación de la no vida. Si en cambio, la pregunta fuera ¿qué está vivo?, el camino es más sencillo. La pregunta se refiere a algo concreto que sí puede concretarse e investigarse. Con esto tenemos un punto de partida para poder culminar el fin de este escrito; no podemos definir de forma sencilla «vida» pero sí sabemos distinguir algo vivo de algo no vivo.

Revivir

Volviendo a la figura causante de este escrito, tenemos un ente que anteriormente podíamos definir como vivo y que actualmente no lo es. Aunque atendiendo a la biología este sí se nutre, relaciona y muere (Land of the dead-2005). Hace poco sorprendió la noticia de una mujer sobreviviente a seis horas de paro cardiorespiratorio, pero las condiciones en las que le sucedió le favorecieron de sobremanera para su reanimación.
Esta mujer y su marido realizaban una caminata en los Pirineos en noviembre quedando atrapados en una tormenta de nieve. La mujer sufrió una hipotermia severa, hecho que produjo en el cuerpo una disminución de las necesidades de oxígeno y de nutrientes en las células, permitiendo que su cuerpo aguantara más horas inertes sin sufrir deterioro severo. La hipotermia había protegido los órganos y principalmente el cerebro del deterioro (Zombies nazis-2009), aunque este estado la había llevado al borde de la muerte, no lo estaba completamente.
Ya en quirófano los médicos la conectaron a una máquina llamada ECMO, (oxigenación con membrana extracorpórea), un sistema que hace las funciones del corazón y los pulmones; la máquina «extrae la sangre de la paciente, la oxigena, la calienta y la devuelve al organismo. «Fuimos aumentando la temperatura poco a poco y cuando llegamos a los 30ºC le dimos una descarga eléctrica y su corazón volvió a bombear», dictaba el Doctor Argudo.

Zombies en la vida real

Aunque en algunas películas no es importante como surge o o se trata la plaga (El amanecer de los muertos-2004) y solo se va hacia el mata-mata (saga Resident evil-2002), en otras es su principal argumento (Retornados-2013), y en el mundo real existen enfermedades e infecciones que tienen síntomas parecidos a los tomados por un zombie.

En el caso de los humanos el más conocido es el de la rabia (28 días después-2002) con unos efectos de agresividad y alucinaciones que hacían pensar en la Edad media que estaban poseídos (o eran licántropos), en esos tiempos hay que sumar la catalepsia (despertar en la tumba) que hacía no más que acentuar la vuelta de la muerte (en la figura de Drácula).
Más de nuestros días son los efectos radicales de algunas drogas los que producen la misma similitud. La llamada Metcatinona es un estimulante, altamente adictivo que vuelve extremadamente violento a quién la consume. La policía la describe como la droga-zombies. Otra es el Captagon un fármaco usado por los terroristas del ISIS. Su base de metanfetaminas, elimina el miedo, la empatía, el dolor y la fatiga. En pequeñas dosis agudiza los sentidos y mantiene alerta, pero en grandes dosis; paranoia, agresividad y violencia extrema. Dos ejemplos claros de estos comportamientos.
En el reino animal se tienen ejemplos más claros de zombificación. Existen parásitos que infectan el sistema nervioso de su anfitrión adueñándose de su voluntad, en un anterior artículo de la película La Cosa se muestran dos ejemplos.
Enfermedades como la Caquexia crónica afecta al sistema nervioso del venado y el alce. Similar a un grupo de enfermedades conocidas como encefalopatías espongiformes (el mal de las vacas locas) causa en ellos una extrema delgadez, ejecución de movimientos erráticos, extrema salivación, pérdida de miedo a los humanos y del apetito algo que los lleva irremediablemente a la muerte (sin saber si vuelven…)


Aunque figura increíblemente rica para generar múltiples argumentos interesantes, con tintes crítico-sociales, los zombies no es más que la figura deformada de múltiples situaciones, enfermedades y miedos que han inquietado a la sociedad desde hace muchos años. Científicamente, el no-muerto es difícil de pensar, aunque el infectado contagioso con síntomas parecidos pudiere darse. ¿Quién sabe qué enfermedades inexistentes se desatarán en un futuro?, ¿ o no habeis visto las últimas noticias del retrovirus chino? (Contagio-2011).

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