La amenaza de Andrómeda, o la vida del Silicio

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Michael Crichton en 1969 en “La amenaza de Andrómeda” imaginó un microorganismo extraterrestre y extravagante en su metabolismo; sin poseer proteínas ni ADN, con estructura cristalina y alimentándose de energía, está vivo.

¿Podría un ser vivo alimentarse directamente de energía pura?

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En 1971 fue llevada al cine con dirección de  Robert Wise (Star Trek: The motion picture) y más recientemente en 2008 en una, innecesariamente larga, miniserie producida por los hermanos Scott.

Argumento: Un satélite de la NASA choca cerca de un pequeño pueblo americano, este transportaba una forma de vida que produce la muerte por coagulación de la sangre en breves segundos. Las pesquisas para encontrar una cura y evitar una plaga corre a cargo de cinco expertos encerrados en un laboratorio subterráneo. En la película clásica están muy bien representados los protocolos de seguridad biológica y aislamiento ante cualquier amenaza biológica o química. El trabajo de los científicos también están reflejados muy fielmente en el desarrollo y los procesos de investigación. Es junto con “Contagio”  las mejor representadas en este ámbito.

Al analizar el organismo protagonista, llamado Andrómeda, detectan que es un microorganismo sin proteinas ni ADN y con una gran capacidad de mutación y adaptación al medio, pero lo más significativo lo averiguan bajo el microscópio electrónico. Andrómeda posee una estructura cristalina hexagonal que crece bajo el chorro de electrones del microscópio.

Vida silícea

Aunque en la novela ni película se concreta esto, al tratarse de algo que no posee estructuras proteicas, se podría pensar en algo basado en el Silíceo. La vida de base silícica sigue en mente de astrobiólogos, pero las diferencias fisicoquímicas entre el Carbono y el Siliceo hacen muy difícil esto.

Se podría pensar en algún compuesto existente de Silicio y Oxígeno apto como ADN, molécula de gran tamaño de este tipo y  candidata son las siliconas que se podrían aventurar a ser las posibles bases para “cadenas de ADN silícico”, pero las siliconas son muy estables y poco reactivas químicamente por lo que sería una tonta elección como material de almacenaje de información genética.

Energía en materia

Los seres vivos tienen muy diferentes formas de captar distintos tipos de energía; fotosíntesis, quimiosíntesis para luego transformarla en química y utilizarla para generar materia.  Pero lo que se insinúa en la película es improbable (imposible), y es que Andrómeda se comporta como un reactor nuclear, transforma la energía ionizante en materia directamente.

En Chernobil existe una levadura que utiliza la radiación allí imperante para usarla en su metabolismo y transformarla en química. Transformarla directamente en materia es imposible, ya que esto se rige por la famosa ecuación E=m·c2 y es imposible que un ser vivo lo realice.

Aunque esto es demasiado fantastico de creer, la película ha envejecido perfectamente y es obligatorio su visionado para poder seguir leyendo esta serie de artículos de “Ciencia vs ficción”.

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